Lo que dice la historia sobre el programa...

¿Qué es La Tremenda Corte? (Sinopsis)

Actores de La Tremenda Corte
Repertorio original del programa cubano de radio. De izquierda a derecha: de pie, Adolfo Otero, Mimí Cal, Leopoldo Fernández (pintado de negro); sentados, Miguel Ángel Herrera y Aníbal de Mar.

En resumen, La Tremenda Corte nació como un programa de radio que contaba con un formato muy sencillo, en donde todo giraba en torno a un juzgado y planteaba situaciones en que José Candelario Tres Patines había hecho víctima a Rudecindo o a Nananina de alguno de sus robos, engaños o pillerías, y éstos a su vez, lo llevan acusado ante el señor Juez de la corte correccional.

Durante cerca de veinte minutos se iba desarrollando la acusación y la exposición de los hechos por parte de los acusadores. Los temas cotidianos trataban sobre malentendidos que el propio Tres Patines provoca haciendo juegos de palabras, tergiversando siempre para su provecho el doble significado que algunas frases pudieran tener.

Al final del juicio, Tres Patines siempre era encontrado culpable e importaba poco los argumentos que el mismo pronunciaba para defenderse. El veredicto del señor Juez casi siempre obligaba al sinvergüenza de Tres Patines a purgar una condena en días o pagar una indemnización monetaria.

Gracias a este sencillo argumento el oyente de este programa radiofónico se queda enganchado escuchando las innumerables explicaciones que da Tres Patines para justificar su falta.

La serie se considera una parodia de los juzgados correccionales: hay acusadores, acusados, testigos, así como un juez y su secretario. A veces participaban algunos cómplices, abogados, fiscales y policías. Con la excepción de el Señor Juez y el Secretario, en ocasiones los personajes suelen cambiar sus roles actanciales. Sin embargo Tres Patines es la figura central de todos los juicios pues como acusado, como acusador, como testigo, o como abogado, él es el único responsable de los enredos que se pretenden desenredar en el juzgado.

Aunque a veces Tres Patines logra involucrar a otros personajes en sus fechorías, por lo general tiene como cómplices a su Mamita o a su novia Cucusa (personajes que nunca comparecen a la corte), pero el resultado en todo caso es siempre el mismo: Tres Patines siempre recibe el castigo de el Señor Juez.

Mucho del humor que se origina en La Tremenda Corte proviene de varias fuentes, como por ejemplo los complicados enredos lingüísticos que provoca Tres Patines (el personaje principal), también por la interpretación a conveniencia que hace el propio Tres Patines de las palabras, y finalmente por extrañas situaciones que se describen, algunas de las cuales generalmente rozan en el plano fantástico (irreal), así pues puede darse una situación de la vida común que luego se entremezcla con algo absurdo, sin previo aviso y sin que parezca raro. La Tremenda Corte representa al típico y tradicional humor cubano, en una etapa en que florecía un humor mucho más intelectual;


Orígenes del programa de radio

Anibal, Julito y Leopoldo
Parte del elenco de La Tremenda Corte, acompañados por otras personalidades que frecuentaban Radio CMQ. De izquierda a derecha: Aníbal de Mar, Julito Díaz, Celio González, Leopoldo Fernández, desconocido y Miguelito Valdés.

El programa original de radio fue creado por el ingenioso y prolífico autor de comedia Cástor Vispo, un escritor que definitivamente mostraba un conocimiento profundo no solo del lenguaje (jugaba con los homófonos, sinónimos y sobre todo con la rima) sino que también de la idiosincrasia popular cubana. Los encargados de la dirección y producción del programa fueron Francisco Álvarez de Lara (Paco Lara) y Miguel Llao.

La transmisión del programa inicia en 1941 en la emisora radiofónica Radio Habana Cuba, (RHC “Cadena Azul”) del famoso Amado Trinidad Velasco, en ese entonces RHC pertenecía a la famosa empresa cigarrera Trinidad y Hermanos, Un año después, en 1942, La Tremenda Corte al igual que otros varios programas de su época, fue trasladado para la emisora competidora CMQ RADIO por sus anunciantes y patrocinadores, en busca de ventajas competitivas. Ya estando en CMQ, la primer transmisión al aire fue el 7 de enero de 1942, y es quizás por la propia popularidad de CMQ que se asocia esa fecha con el inicio del programa.

En esos años, a pesar de ser un programa dirigido a la audiencia cubana, contaba con una nutrida cantidad de oyentes más allá de sus fronteras. Se escuchaba en el Caribe, en Centroamérica y en parte de México.

Caricatura de Tres Patines
Caricatura Tres Patines hecha por el dibujante Arcadio Esquivel.

Los programas se transmitían en ese entonces tres veces por semana de lunes a viernes a las 8:30 PM y eran patrocinados por una firma de productos de perfumería y jabones. Además gracias a las presentaciones simultáneas en el teatro, el éxito del programa se acrecentó, en especial si se toma en cuenta los rasgos característicos del espectáculo que eran los juegos con el lenguaje y el doble sentido, los cuales siempre hacían las delicias de los espectadores.

Para el año 1958 estalló la Revolución Cubana, situación que motivó a hacer un giro en la producción del programa. A pesar de los cambios, ya para inicios de los años sesenta el programa no pudo continuar debido a que los partidarios de la revolución tomaron control de muchas estaciones de radio, las cuales pasaron a manos del Estado.

Se estima que poco más 300 grabaciones se pudieron sacar de Cuba y muchas de ellas datan del año ’58. Hasta la fecha gran parte de esas grabaciones todavía se escuchan por la radio en toda Latinoamérica, y se cree que hay algunos episodios que nunca han salido de la isla y por ende, se conoce poco o nada de ellos. De todos esos programas radiofónicos que se grabaron en la estación CMQ de La Habana, entre 1947 y 1961, nadie sabe con exactitud cuántos aun perviven.

Juez y Tres Patines
El señor Juez y Tres Patines aparecen juntos en la portada de un viejo disco de larga duración (LP).

Sin embargo las circunstancias de ese entonces no detuvieron a los protagonistas quienes tiempo después y lejos de Cuba llevaron el programa a la televisión, manteniendo el característico estilo que lo identificaba.

En aquella época los actores no recibían regalías por los derechos de copia del programa como sucede hoy, por lo que de forma astuta Abel Mestre, (que había sido ejecutivo de la empresa CMQ antes de ser expropiada por el castrismo) compró gran parte de los capítulos de La Tremenda Corte a un precio verdaderamente irrisorio. Luego esos mismos derechos los ofreció en venta a muchas de las principales estaciones de radio latinoamericanas de la época.

Sin llegar a exagerar, este ha sido uno de los programas de radio más ampliamente escuchados de los últimos años en muchos países de América. Es considerado por muchos conocedores en la materia, como la mejor comedia radiofónica producida en Latinoamérica para aquella época, y tanto ha sido su éxito, que incluso hoy en día sigue transmitiéndose en diversas emisoras de radio. Obviamente con el pasar de los años, el volumen de audiencia que hoy disfruta de programa ya no es tan numeroso como antes ni tan joven e identificado con el pasado como lo fue tiempo atrás.

La expresión --“A la reja!”-- propia de Tres Patines cada vez que lo llamaban a comparecer, se le decía en Cuba a quien ya estaba preso, es decir, encerrado en su celda, y además lo venían a buscar, ya fuese un pariente, su abogado, o quien fuera. Entonces, para que el preso se acercase a la reja porque querían hablarle, le decían. --“Fulano de tal...a la reja!”--


Orígenes del programa de televisión

Leopoldo Fernández junto a Jorge Montoro y Anita Saravia
Leopoldo Fernández junto a Jorge Montoro y Anita Saravia, allá por el año 1969 cuando trabajó en Perú para Panamericana TV, en una variación de La Tremenda Corte donde hacía el papel de un policía (Bonifacio Palomino) junto a otros cómicos peruanos.

El programa de radio volvería a cobrar vida en México para mediados de los años 60 por intermedio de la estación de radio XEFB-AM (localizada en Monterrey), ahí se empezaron a re-transmitir de nuevo los episodios grabados en Cuba. Las transmisiones de radio tuvieron una gran acogida en el público, y ello lanzó a la popularidad la serie en ese país.

Ese éxito motivó a crear una versión adaptada a la televisión, y tiempo después Televisión Independiente de México (Cadena TIM) proyectó las primeras transmisiones de la versión en pantalla chica de esta serie por medio del canal 6 de Monterrey (XET-TV 6) y canal 8 en el Distrito Federal (XHTM Canal 8). Para ese entonces la Cadena TIM tenía una magnifica programación, gracias a que había contratado a los mejores creativos cubanos del momento.

Esa serie televisiva evidenciaba las limitaciones de la época, como las paredes de madera pintada a modo de escenografía y con los rudimentarios equipos de video. Ese fue uno de los primeros programas cómicos que se exportaron desde México hacia diversos países de América. Como nota curiosa solamente en la primera temporada de esta serie aparece el personaje Nananina y del gallego Rudecindo Caldeiro y Escobiña, luego fueron sustituidos por otros tipos de personajes.

Como dato aparte, para 1973 la Cadena TIM se fusiona con su competidor, Telesistema Mexicano, formando de esa unión lo que hoy se conoce como Televisa.

Aun en la actualidad se puede ver por televisión las retransmisiones de este genial programa principalmente para audiencias en México, República Dominicana, Perú, Panamá y Estados Unidos, aunque no con la frecuencia con la que disfruta el programa de radio.

La enciclopedia online Wikipedia, en su artículo sobre La Tremenda Corte, cuenta con una sección que recopila algunas de las emisoras latinoamericanas que todavía transmiten esta comedia como parte de su programación regular.

En resumen, La Tremenda Corte es el más claro ejemplo de que el sano y buen humor no hace referencia al tiempo. Solo basta darle un nuevo vistazo al programa para darse cuenta de su actual vigencia. La Tremenda Corte incluso sobrepasa en mucho las tendencias “modernas” de la comedia, que a veces carecen de creatividad y utilizan como recurso el morbo, y las malas palabras como un fácil recurso.