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Leopoldo Fernández "Trespatines"

Leopoldo Fernandez Trespatines

Leopoldo Fernández mejor conocido como "Trespatines"

Se le llegó a conocer como "El cómico de América" porque con su chispa humorística hizo reír a millones de hogares a los que llegó a través de La Tremenda Corte. El programa al principio radial y luego televisivo, ha tenido tanto, pero tanto éxito, que aún ahora después de desaparecido Trespatines sigue transmitiéndose en ambos formatos en varios países de latinoamericanos e, incluso, Estados Unidos.

Nacido en el interior de Cuba el 26 de diciembre de 1904, descubrió a temprana edad que la vida no era fácil y que había que trabajar muy duro para ganársela. Desde joven trabajó repartiendo pan para apoyar a sus padres, después su sed de superación lo llevó a aprender el oficio de telegrafista. También trabajó como lector de diarios, revistas y libros para los empleados de una tabaquería; quizás ese sentimiento que le ponía a la lectura pública lo condujo a abrir su propia compañía de teatro en 1926.

Por esta época empezó a recorrer Cuba con su espectáculo teatral y conoce a quién llegaría a ser su pareja por 16 años, Mimí Cal (Nananina de la Tremenda Corte). También comenzó a popularizar a uno de sus personajes más famosos, Pototo.

Sin embargo la representación que lo inmortalizaría sería la de Trespatines, el individuo a veces despistado y a veces sin vergüenza que constantemente termina en problemas legales que lo llevan a la "Tremenda Corte".

Este popular programa comenzó a transmitirse en Cuba en 1941, y a finales de los años cincuenta el régimen de Fidel Castro no soportó las bromas y caracterizaciones de su comedia. Trespatines salió exiliado a los Estados Unidos en donde continuó presentando su espectáculo por un tiempo. Para ese entonces se había casado con María Curie, quien fue su compañera hasta que murió en 1985.

Nota: Reproducción tomada del libro titulado "Legends - En Español", publicado en 2008 por la famosa revista People En Español. El libro esta disponible en Amazon.com.

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La Tremenda Corte en 4shared.com

4shared

El internet es un vasto mundo donde no solo los principales motores de búsqueda son portales hacia aquella información trascendental que interesa encontrar. Para buscar debéis recurrir a muchas herramientas, y una de ellas son las decenas de sitios web donde se comparten ficheros. Uno de esos sitios es 4shared.com.

¿Queréis saber que tiene que ver esto con "La Tremenda Corte"?, pues bien, resulta que un usuario de dicho servicio ha dejado una respetable cantidad de enlaces a episodios de radio principalmente.

Se puede encontrar esos enlaces usando el motor de búsqueda de 4shared o puedes ir directamente a la carpeta compartida con solo escribir en vuestro navegador el url que aparece marcado en negrita en la siguiente imagen obtenida de algunos resultados de Google:

4shared

Si buscáis episodios de radio de La Tremenda Corte, entonces los resultados que encontraréis luego de visitar la carpeta antes citada en 4shared te dejaran muy complacido.

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A mamita, "la autora de mis días"

Tomado de: La Gaceta - Ecuador

30 de abril del 2000

Por: Mauricio Salazar

Trespatines

José Candelario "Trespatines"

Hace unos dos años, en las páginas de acogido, este periódico gentilmente me cedió ese espacio para rendirle un merecido homenaje a "mamita", en donde se sacó a relucir las frases del ilustre cómico cubano Leopoldo Fernández, "a mamita, la autora de mis días" y fue así que, como todo hijo agradecido, le hice saber a mamita cuánto le quiero, y claro, no faltó el comentario orgulloso de "sí me has sabido querer, yo pensé que ni te acordabas de mí", a lo que yo respondí con una sonrisa de satisfacción, pero claro, y como dice la canción que se mandan en los estadios, cómo no te voy a querer, si eres para mí la vida y... tra la la la la, algo más que no me acuerdo, pero de que es así, es así y desde entonces quedé reivindicado con el cariño a mamita, desde luego sin hacer de menos el que le tienen mis dos hermanos.

Pero este tema del cariño a mamita, como se pudo apreciar, trae a colación a ese genio de la comicidad, pionero del humor en la televisión, mejor conocido como José Candelario Trespatines, que como tengo entendido, a mediados de los años ´60 empezó a causar revuelo, el que se extendió a través del tiempo, tanto así que luego de unas dos décadas, La Tremenda Corte continuaba en las pantallas de los canales locales, que fue cuando tuve la oportunidad de conocer el ingenioso humor del desaparecido cómico, -no sé por qué les dicen desaparecidos a los muertos, si saben que le pueden encontrar en la tumba-. Bueno, el que hasta hoy no deja de tener vigencia por su agudeza y sutil perspicacia. Cómo olvidarse de las innumerables fechorías que cometía el personaje -quien no encontraba mayor pretexto para justificar sus fechorías que el amor a su "mamita", por la que hace cualquier cosa, así sea dejar sin un "quinto" a sus ocasionales compañeros de aventuras-. Esta última frase, recogida de uno de tantos reconocimientos que se encuentran en la internet, es de lo más acertada, pues siempre nombraba a su progenitora como la única que estafaba honradamente.

Hoy en día, las nuevas generaciones difícilmente deben saber quién fue Trespatines y con la misma dificultad pensarán acoger su humor rebuscado, fino y de frases con ingenio, espero equivocarme, sin embargo se puede "echar mano" de algunos cómicos contemporáneos que algo han heredado de este humor, sobre todo los mexicanos como Eugenio Derbez o Adal Ramones, y en nuestro medio David Reinoso. Claro que no faltan otros que tratan, pero se les va la mano con el mal gusto, sucumbiendo en el intento desesperado de ser graciosos, y es que hacer buen humor es tarea complicada, parece que más fácil es hacer llorar, aunque se ve intentos válidos no son muy duraderos. Parece que el público es cada vez más severo y disconforme, y la globalización entrega más y con mucha rapidez la información y el entretenimiento, y al cabo de poco tiempo la gente ya se la sabe todas, todas y no queda nada nuevo por mostrar.

Por todo esto, siempre son retenidos en la memoria los episodios del cómico cubano, al igual que los del recordado Cantinflas, que están dándose y dándose las vueltas por los canales de televisión como nostálgico relleno, de la misma forma que el Chavo del Ocho, que cada vez que les vemos nos volvemos a reír de sus repetidas ocurrencias, sobre todo las del genial Ramón Valdez. Bueno, nos fuimos de coles a nabos, empecé por recapitular mis sentimientos hacia mamita, y terminé enunciando la comicidad perdida. De todas formas, homenaje es homenaje, y aprovecho para saludar a mamita, a la mamita de mis guaguas y a todas las mamitas del mundo, que son "cosa más grande en la vida, chico".

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Programas memorables: La Tremenda Corte

Tomado de: Access My Library

28 de diciembre del 2000

Por: Jaime Septién

Desde hace unas semanas, cada noche, con mis tres hijos, hago renacer el "milagro" de la convivencia familiar que era la radio en los cuarenta y los cincuenta, según me han contado los que por aquél entonces ya transitaban las calles del mundo.

La culpa la tiene la grabación de treinta programas del inmenso catálogo de La Tremenda Corte que un amigo tuvo a bien prestarme. Fue para mí un tesoro y un gusto enorme. Pensé que solamente iba a ser mío el revivir aquella serie cubana que en mi infancia, cayendo los sesenta, tuve ocasión de escuchar en la radio de provincia...

La sorpresa fue mayúscula al descubrir que a mis hijos, de catorce, doce y diez años les ha fascinado. Al principio pensé que era porque oían mis carcajadas y sentían mi hilaridad en los juegos de palabras, en los verdaderos laberintos en que mete José Candelario Trespatines al juez, a Rudesindo Caldeiro y Escobiña y a Luz María Nananina. Pero no: ahora, cuando ya ha pasado la primera parte del asunto, cuando ya hemos agotado los programas, me siguen pidiendo los casetes para escucharlos cada noche.

Es el espectáculo del juego lingüístico, el tremendo arrastre que tiene el humor verbal, sin meterse en laberintos de obscenidad, sin la menor alusión sexual u objetivación femenina. Es el humor en su grado extremo, en estado de pureza. Algo que todavía no alcanzamos a ver en la televisión. Mucho es la falta brutal de respeto al auditorio y la exhibición más vasta de la ausencia de ingenio.

No siempre las cosas, para ser modernas, tienen que estar a la moda. Bien lo decía Dalí: "moda es lo que pasa muy rápido de moda". Hay buenas series de radio, muy buenas series de radio, que basaron su éxito en el talento y no en los recursos. Creo, con absoluta honestidad, que hemos transitado la vía contraria. Que para vender, la televisión ha matado el ingenio y, más aún, el ingenio verbal. Cuánto me gustaría que quienes están detrás de las cámaras vieran a un grupo de niños, como los míos, escuchando "La Tremenda Corte". Quizá revisarían sus esquemitas postmodernos de que el auditorio es imbécil y de que la palabra hablada es el peligro más grande de la televisión. ¿Dije "esquemitas postmodernos"? Debí haber dicho "idiotas", donde idiota quiere decir carente de ideas.

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Una genialidad

Tomado de: El Hombre del Cucurucho

Agosto 2008

Por: José María León Cabrera

Trespatines

Nananina comparece por enésima vez a la Tremenda Corte para acusar -también por enésima vez- a Trespatines por la enésima estafa de la que ha sido víctima producto del enésimo artilugio de prestidigitador empírico de Trespatines. Se trata, esta vez, del robo de una taquilla de una función de cine benéfica.

Dentro de las averiguaciones del Tremenedo Juez de la Tremenda Corte en el sumario proceso de juzgamiento, Nananina cuestiona al juzgador:

"¿Quiere usted un hombre -refiriéndose a Trespatines- más careto?

A lo que el Juez contesta lo que siempre le responde:

"No, Nananina, yo lo quiero menos careto, pero es incorregible. Trespatines no tiene componte, viene todos los días a esta Corte".

Aludido y ofendido, Trespatines le increpa de vuelta:

"¡¿Pero, chico, qué me dices tú, si también vienes todos los días a la Corte?!"

El juez alza la voz poderosamente y con toda la pompa y majestuosidad de su oficio le dice:

"Sí, pero yo vengo en nombre de la ley a acabar con la delincuencia".

Trespatines, en una genalidad, lo fulmina con la siguiente eternamente retórica pregunta:

"¿Y de qué van a trabajar los jueces, chico, cuando se acabe la delincuencia?"

-"Secretario, póngale 20 pesos de multa a Trespatines por razonar de esa manera".

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Poesia en "La Tremenda Corte"

Tomado de: Livejournal - Krishna-Vamp

02 Setiembre 2006

Por: Krishna-Vamp

Trespatines le dice a Nananina:

Dudas mujer que en mi la inspiración brota espontanea pura y milagrosa,
dudas que guardo aquí en el corazón una musa fecunda e impetuosa,
dudas que en versos pueda yo cantar con estrofas sonoras y precisas
a las olas furiosas de la mar y a las palmas mecidas por la brisa,
ahora verás como me he inspirado aunque lo dudes con burlona risa
en tu rostro tan feo y tan vulgar que al mirarlo me hace recordar
lo mal que a mi me caen las longanizas

Rudesindo Caldeiro le dice a Nananina:

Que está bien distribuida eso cualquiera lo ve por que se nota enseguida
pero jamás en la vida se lo diria yo a usted,
que le salen de las hallas dos pantorrillas preciosas es verdad
pero esas cosas uno las mira y se calla,
que un fajón fenomenal le daría si pudiera eso es algo natural,
pero estaría muy mal el que yo se lo dijera,
más como soy tan galante distinguido y elegante me limito a ser su amigo,
usted esta despampanante pero yo no se lo digo

Trespatines en respuesta a Rudesindo sobre lo anterior:

Lo que no es ni gentil ni galante y le juro por mi abuelo
que el amigo con suplante le ha tomado bien el pelo,
aunque el dijo hace un instante que esta usted despampanante,
no le haga caso, está loco,
por que usted es un elefante con cara de cocorioco.

Nota: lo anterior se puede escuchar con detalle en el episodio de radio llamado: Indebidicidio.

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