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Trespatines en comercial de TV

Video en YouTube donde Trespatines aparece promocionando los servicios de una aerolínea junto a otros cómicos ecuatorianos, Don Ricardo y Sarsoza.

Este fue un ingenioso comercial de televisión para la aerolínea llamada Ecuatoriana de Aviación (ya desaparecida).

En el participan el personaje 'Don Evaristo', también conocido como 'Evaristo Corral y Chancleta' (hecho por Ernesto Albán Mosquera), uno de los grandes humoristas ecuatorianos de antaño, junto con 'Sarsoza' (hecho por Oscar Guerra), su eterno compañero de aventuras y finalmente al lado de esos dos estaba el astuto Trespatines.

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Un adiós a Pototo

Tomado de: El Miami Herald, Miami (edición impresa)

13 de noviembre de 1985

José de Córdoba (Redactor de El Miami Herald)

La Tremenda Corte - Caricatura de Cristian Hernández

Imagen alusiva a La Tremenda Corte, realizada por el caricaturista-ilustrador Cristian Hernández (www.cristiancaricaturas.com).

REPRODUCCIÓN TEXTUAL DE LA PUBLICACIÓN ORIGINAL (13-NOV-1985)

Entre las lágrimas de familiares y admiradores que acudieron el martes a velar los restos del legendario comediante cubano Leopoldo Fernández, creador de los personajes de Pototo y Trespatines, también se escucharon risas y se vieron sonrisas, al recordarse anécdotas de su vida y su carácter.

Un desfile constante de personalidades de la farándula, amigos y público pasó durante todo el día por la Funeraria Rivero, donde yace el cadáver de Fernández, quien murió el lunes a los 82 años.

El cadáver se encuentra en un féretro cerrado. Solo la familia vera sus restos. "Dijo que era el único show que no le debía al público", explicó su viuda, Vilma Carbia. "Bromeo que la gente iba a decir: 'Mira, si se ve mas saludable y con los cachetes mas rosados que nunca' ".

Fernández creó el personaje de Trespatines para el programa radial cubano La Tremenda Corte, en los años 40. Su creación perduró y triunfó por todo el Caribe y en muchos países de América Latina.

"Cuando un hondureño o un dominicano imita a un cubano, la persona a la que esta imitando es a Trespatines", dijo el escritor cubano Carlos Alberto Montaner. "Pototo, Trespatines, llegó a ser algo como el estereotipo del cubano".

"Era famoso, no solo en Cuba, sino en todo el continente", dijo Armando García Sifredo, comentarista radial de la emisora WRHC.

El personaje de Trespatines, vestido con un sombrero ridículo, chaqueta mal abotonada y pantalones remangados, sigue encantando a los oyentes que escuchan La Tremenda Corte en Santo Domingo y otras partes de América Latina.

En cada episodio, Trespatines se encontraba en la corte de un juez, acusado de una infracción menor. Sus enrevesadas explicaciones siempre terminaban por enojar al juez y meterlo en más líos.

"La chispa la tuvo hasta ayer mismo", dijo su viuda. "Y creo que allá en el cielo esta haciendo reír a todos".

Esa chispa fue innata, dijo Leopoldo, su hijo. Recordó que siendo niño en el pueblo de Güines, su padre fue enviado a buscar una cazuela de carne con papas. Al oler el aroma, el joven empezó a picar, hasta que terminó con toda la carne con papas. Al darse cuenta de que no quedaba comida, el futuro comediante se sentó a llorar en una acera del pueblo. Al preguntarle alguien por que lloraba, explicó: "Venía caminando con la carne con papas. Tropecé. Me caí. Y lo único que pude recoger fue el caldo".

Ese humor también podía ser candente, como comprendió el gobierno de Fidel Castro, que le cerró abruptamente el Teatro Nacional en 1961.

El cierre se produjo después de una escena cómica, en la cual Fernández, que interpretaba a un hombre que desempacaba después de una mudada, pide encargarse de un retrato de Fidel Castro. "Ese lo cuelgo yo", dijo Fernández con obvio doble sentido.

El chiste le costó una estadía en la cárcel de 28 días, más el cierre del teatro, después de disturbios en los que hubo heridos, dijo Carbia.

Fernández dejó Cuba en 1963 y se mudo a Miami. Siguió trabajando en teatros y en la televisión por America Latina, "en donde pudiera hacer a la gente reír y hacer el mayor bien", dijo su hija, Leonor Zulueta. Su sepelio será hoy a las 9 A.M. en el Miami Memorial Park.

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La Tremenda Corte (crónicas)

Tomado de: El Cambuche (volumen 3)
--- (Crónicas de la Facultad de Ciencias/Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México)

5 de marzo de 2008

Redacción

La Tremenda Corte - Piero Quijano

Estampa de Piero Quijano (caricaturista e ilustrador peruano), inspirada en La Tremenda Corte (Serigrafía sobre papel).

Existe una ligera frontera entre el humorismo y la estupidez; principalmente el humorismo blanco deambula muy cerca de esta frontera. El primero es intencionado, e intenta arrancar una sonrisa y en el mejor de los casos una carcajada, ante una situación absurda. Lo segundo, lo cual es dramático, se realiza de forma natural, y tiene que ver con el estado de desarrollo de la persona o conjunto de personas.

Capulina fue bautizado como el campeón del humorismo blanco, y es un buen ejemplo de lo expuesto líneas arriba. Pero el ejemplo por excelencia lo constituye ese grupo cubano que en la década de los cincuenta popularizó La Tremenda Corte, aunque el programa se trasmite desde los cuarenta, misma que aún suele trasmitirse por radio. José Candelario Trespatines (o tre’patine, como diría un cubano), interpretado por Leopoldo Fernández, desfilaba continuamente ante el juez, interpretado por Aníbal de Mar, acusado irremediablemente por Nananina, interpretada por Mimí Cal, o el gallego Rudesindo Caldeiro y Escobiña que se convertían en las víctimas de los abusos de Trespatines, en casos como un billetericidio, un bombericidio, en fin, mismo que al final era sentenciado por el señor juez que dictaba la sentencia a manera de rima. Diariamente a las 6:45 de la mañana son trasmitidos programas de La Tremenda Corte en el 1340 de la amplitud modulada.

Geniales dramatizaciones cómicas realizan los mentados personajes de La Tremenda Corte, en donde el tremendo juez, de la Tremenda Corte va a resolver un tremeeeeeendo caso. Esas situaciones absurdas quedan muy bien como comicidad; pero cuando son dramatizadas en la vida real, no son muy agradables que digamos y se convierten en una verdadera estupidez.

El asunto viene al caso pues en la facultad, en muchas formas hemos vivido por más de veinte años en una verdadera tremenda corte, cuyos casos, si bien lo viéramos por el lado amable, serían cómicos, por el lado riguroso no dejan de ser estúpidos. Ejemplos, abundan, y de eso debemos preocuparnos. A pesar de los pesares la facultad ha crecido académicamente gracias a sus profesores, aunque no como debería de ser, falta mucho por organizar y recomponer para reflejar una eficiente actividad académica que responda a la calidad de sus cuerpos académicos, que han logrado crecer por méritos propios mas que institucionales.

¿Qué hacer ante el marco citado? Además del trabajo organizado, se requiere romper con el sistema remedo de la tremenda corte. Casos ejemplo, abundan como ya dijimos, y podríamos mantener un programa radial por más de treinta años sin repetir temas, para beneplácito de quienes desean disfrutar de un rato de comicidad blanca, pero estupideces para desgracia de quienes tenemos que soportarlo diariamente.

Para muestra un botón. Mil novecientos noventa y siete. Se les solicita entregar informe de actividades anuales para el respectivo informe de la facultad ante rectoría. Se entrega el mentado informe dando cuenta de publicaciones, eventos y demás chucherías académicas. -Muy bien, responden, solo que selecciona la actividad que se reportará, pues se entregará una sola actividad por profesor, así que no se manden con lo que reportan, pues luego, luego se quieren lucir y mis otros profes quedan mal parados, así que sólo una actividad por profesor. Dos mil seis, Se solicita entregar, como cada año el informe de actividades. -Por favor pongan absolutamente todo pues debemos de lucirnos y reflejar lo chingona que es la facultad. -Ya ven todo lo que hemos hecho en estos, pocos años de mi gestión. –Imagínense, si duro otros diez añitos hasta donde llevaré a la facultad. Pues sí, me imagino a Trespatines, armando su perorata disfrazado de autoridad, con perdón de Trespatines, tratando el tema de los informes sesgados con criterios antiacadémicos. Debemos lucirnos Mamita y yo, diría Trespatines, para ver todo lo que logramos en décadas y que somos capaces de “constrituir”, sigue hablando Trespatines, en otra década mas.

Verdaderas genialidades, de los cómicos cubanos. Más vale reírse de puntadas ex profeso que de tarugadas de remedos mal hechos de tremenda corte. Leopoldo Fernández y Aníbal de Mar también eran músicos y le daban vuelo a la hilacha con canciones de corte cómico, enfundados en sus otros personajes de Pototo y Filomeno. Ya lo dijo Chava Flores gran representante de la canción cómica:

"Hoy que traigo en el sombrero/más colgajos que un danzante sin sabor,/no soy charro ni mariachí,/soy purito contlapache/de los que hay en Nueva York/Hollywood les dio el pitazo,/me vistieron de payaso/y no se fijen, porque es peor."
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