Pototo y Filomeno: Entren, que caben tres...

Autor: Editor

En medio del jolgorio armado en una fiesta de barrio, el coro repite con insistencia “Entren, que caben cien” y Héctor Lavoe responde: “cincuenta paraos, cincuenta de pie / Oye, que caben, que caben bien”. Se trata de Timbalero, éxito salsero de 1972. Treinta años antes, los músicos y humoristas cubanos Pototo y Filomeno grabaron con el grupo Melodías del 40 el tema Carta a Mamita.

Allí Pototo en su divertido y enredado lenguaje cuenta de la muerte de su tío Sinesio, quien era tan pobre que fue velado en una casa donde sólo cabía el difunto y tres personas más, por ello para ordenar la entrada y salida al velorio, Pototo desde la puerta cantaba: “entren, que caben tres” (de tres en fondo vayan pasando).

De esa forma Javier Ampuero Albarracín en un artículo publicado en la Revista El Sur, en su edición #33 de diciembre del 2011, empieza describiendo lo trascendente de un evento como lo fue un velorio.

De seguido podemos escuchar la canción "Carta a Mamita", cuyo video fue extraído de la película "Olé... Cuba", poner especial atención a partir del minuto 1:17,


En torno a Pototo y Filomeno, el escritor José Hugo Fernández, en un extenso artículo para la revista cubana Encuentro en su edición 45-46, el cual se titula "Por alante y por atrás", rescatamos el siguiente extracto:

Con el disco Yo pico un pan, al cual da título una pieza que es parodia y onomatopeya de esas controversias entre poetas guajiros, Pototo y Filomeno redondearon su popularidad ante el público cubano. Seleccionado como el mejor disco grabado en la Isla durante 1957, no fue la única incursión que hicieran como cantantes los cómicos Leopoldo Fernández y Aníbal de Mar, apoyados por la orquesta Melodías del 40.

Sin embargo, encaja como un guante a la hora de ilustrar la importancia que entre nosotros ha tenido la música en tanto que vía idónea para la jarana, lo pícaro y la recreación de tipos, personajes, circunstancias. Que actores humoristas tan aplaudidos y admirados acudan al canto como recurso para reafirmar su valía, y aun más, que lo hagan en el apogeo de la fama, es un hecho que explica por sí solo la sustancial, definitiva comunión que existe entre el humor y los ritmos de Cuba.

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